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jueves, 5 de junio de 2014

AÑOS DE PENURIAS Y SUFRIMIENTOS

    Corrían años duros en España, llenos de dureza, de miedos, y abrumadores para cualquier persona que pasase necesidad. La posguerra dejó a muchas familias llenas de hambre, enfermedades y penurias. Manuel con apenas seis años iba diariamente a la estación del tren a ofrecerse a quienes viajaban a llevarles la maleta por lo que quisieran darle. Cuando no conseguía propinas y tenía hambre se acercaba a casa de su tía Teresa, una buena mujer casada con un próspero ganadero, quien siempre le regalaba a su querido sobrino un bocadillo de pan hecho en casa, con membrillo de sus frutales y queso de sus cabras. ¡Qué exquisito manjar para Manuel, quién nunca nada pedía!. Simplemente llegaba y entornaba la puerta. Teresa, mujer inteligente y generosa, sabía que Manuel tenía hambre.

   Manuel siempre recordó con cariño y ternura a la mujer que tanta hambre le mató en sus años de niñez. La tuvo en su mente presente hasta el momento en el que murió, a pesar de que su cerebro ya no funcionaba bien.

   Pero también recordaba, con aversión, a aquel hombre que en el año 1940, cuando tenía nueve años, le vino a buscar prometiéndole que si descargaba un camión de sacos de piedra le daría cinco pesetas. ¡Cinco pesetas!, una riqueza para él. Bajó todos los sacos del transporte con lágrimas de dolor en sus ojos producidas por los picos del mineral y cuando fue a cobrar el inmoral no quiso pagarle. Manuel pasó días postrado en la cama, con la fiebre que le subía por las llagas de sus espaldas y con el corazón encogido por el dolor ocasionado por un miserable abusón. Le curaron las cicatrices externas un médico de los pobres a quien tampoco pudo olvidar por su gentileza y sensibilidad, y el cariño y el amor de su abnegada madre, dolorida por dentro por el engaño que había sufrido su hijo.

         Seguid leyendo en: http://brisadevenus.blogspot.com.es/2014/06/propuesta-juevera-5-de-junio.html


11 comentarios:

  1. Que tristeza, y pensar que en realidad existieron esta clase de humanos con ausencia de conciencia y empatía. Fue un placer leerte.
    Saludos

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    1. Claro que es triste y más cuando fue un ser querido quien sufrió tanto.
      Espero que las personas seamos cada vez mejores y que nuestra conciencia nos guíe por buenas sendas.
      Gracias Yessy

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  2. Me quedo con la primera historia.
    Un beso.

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    1. La verdad es que la misma persona vivió las dos historias y nunca fue capaz de olvidarlas.
      Gracias Fabián

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  3. Me has hecho encabronarme qué H de P, y pensar que las cosas se están poniendo tan mal, que lo mismo hasta llegamos a eso otra vez. Ni pensarlo quiero.

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  4. Los abusones encuentran la horma de su zapato, y éste seguro que la encontrará.
    Un abrazo

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  5. A pesar de la crudeza del relato aún queda sitio para la dulzura, materializada en ese bocadillo de membrillo y queso de cabra. Trabajaremos para que aquellos tiempos no vuelvan nunca más.

    Un beso grande

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  6. Yo también me quedo con el membrillo y el queso. De lo demás, bastante tenemos todavía hoy en este asqueroso mundo.
    Íntimo y particular texto.
    Besos

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  7. Recuerdo historias que me contaba mi abuela del estilo de las que tu has contado y que sucedieron de verdad en aquella época,ojalá no volvamos a sufrirlo nunca!
    Buen relato!

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  8. Por como lo cuentas, estoy seguro que fue a un familiar tuyo a quien le sucedió esto. La luz y la sombra están en el corazón de cada ser humano, y tu relato lo demuestra personificados en ángeles y demonios de carne y hueso. Pero no siempre es tan fácil definirlos y diferenciarlos.
    Un abrazo.

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  9. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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