lunes, 30 de enero de 2017

CAMINO DE PERDER EL TRANSPORTE PUBLICO EN LA COSTA DE LUGO, por Rhodéa Blasón


       Si levantasen la cabeza aquellos hombres visionarios que con caballos
(a veces uno sólo) y carros crearon las líneas de unión pública a principios
del siglo pasado entre las diferentes poblaciones de A Mariña lucense
morirían de pronto con pena por la mala gestión que se hizo de su herencia
en el mundo del transporte. Muchas personas que lean este artículo quizá
no lo crean, pero antaño en esas carretas, tal y como en el antigüo oeste,
viajaban juntos animales y viajeros hasta que alrededor del año 1910
comenzaron a llegar aquellos coches de transporte público que tenían el
volante a la mano derecha y que debían ser conducidos por hombres fornidos,
duros y con una fuerza extrema que les permitía girar la rueda directora a base
de pulsos de fortaleza, los frenos tenían que ser subidos y bajados en muchas
ocasiones para frenarlos o darles a una manivela situada en el frente del autobús,
en el exterior, para encenderlos.
     ¿Cuántos años pasaron? ¿En dónde quedan los esfuerzos de estos pioneros
del transporte público? ¡Cuántas preguntas podría hacer y que no tienen una
respuesta racional, sólo decir que es fruto del progreso! ¡Cuántas familias vivieron
con dignidad gracias a las rutas de línea que forjaron aquellos antecesores que
veían que el transporte público era una necesidad.
    En A Mariña tenía las líneas de transporte la familia Nistal, originaria de Ribadeo,
y que bautizó su empresa con el nombre de la localidad que los vio crecer
empresarialmente, Empresa Ribadeo; en la zona de Ferrol, un médico llamado
Pita, gran gestor, y su cuñado (hermano de su esposa) gobernaban la empresa
El Ideal Gallego, que más tarde pasó a ser IASA. Grandes emprendedores que
entraban por Vilalba a Lugo y unían desde Ferrol a Ribadeo, pasando por la capital
de A Terra Chá. Grandes chóferes y empleados que nunca a nadie dejaron en tierra,
tuvieran o no dinero, viajaran dentro del autobús o en la baca. Unos iban a estudiar,
otros a trabajar, ...otros al médico o los mismos empleados de la empresa viajera
hacían el trabajo, de matera altruista, que hoy realizan las asesorías cobrando.
     ¡En qué pocos años cambió todo! ERSA e IASA se venden a una multinacional
inglesa que no obtiene los rendimientos económicos necesarios para mantener las
líneas. Quizá los usuarios deberíamos pensar que si todos utilizamos el transporte
público contaminamos menos, mantenemos puestos de trabajo y conservamos
parte de nuestra historia, entre otras cosas.
    Por otro lado, los autobuses se conducen como un coche particular (créanme
que sé mucho de lo que hablo), se toca un botón y va solo, no se requiere ni mayor
fortaleza ni mejores reflejos que los demás (no denosto la profesión, la pongo
en valor), por lo tanto el trabajo que antaño hacían dos personas y un mozo
en cada parada ahora lo realiza un hombre solo. Aunque acumule horas de trabajo,
porque conducir un autobús, aunque mejoraran los medios, no es tarea fácil.
     Además, tenemos los enormes gastos de una empresa del transporte que hace
que los billetes de viaje sean más caros: viajan pocas personas, el gasóleo
sube como "el café en una cafetera", los seguros son carísimos, las ruedas y
mantenimiento de los coches, ...sueldos. 
    Los tiempos que vivimos son difíciles para todos, también para las grandes
empresas del transporte que al no tener viajeros no tienen viabilidad económica
para mantener las líneas fundadas hace más de cien años, pero es una pena que
rutas por las que tanto se luchó no tengan posibilidad de subsistir.




                                      Foto del blog: http://asifuimosasivivimos.blogspot.com.es/
                                

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