jueves, 25 de mayo de 2017

EL SILENCIO, por Rhodéa Blasón

       El silencio es mi fiel amigo, ni negro ni blanco, sino una amplia paleta pictórica de coloridos que me seducen según las situaciones emocionales que me encuentro viviendo en cada momento.

                                Una vida marcada por la grisácea soledad
                  me obligó a abrirme camino en una verdosa senda llena de cruel verdad;
                  mis ilusos sueños se alimentaban del tenue sonido del amarronado trino de los pájaros
                  y de las cantarinas y azuladas cascadas de cristalina y límpida agua,
                  siempre cercanas a la sombría y obscura robleda.

                                No obstante, recuerdo con fascinación los anaranjados y rojizos atardeceres
                 que admiraba al lado de la nívea puerta,
                 a los pies de mi dulce y amado abuelo sentada,
                 antes del ámbar silencio y la negrura de mis luceros.

                                Estos llegaron, de prisa, al caer por las barnizadas escaleras
                de un claro color miel encerado y trabajado con mimo
                por las delicadas y blancas manos de mi risueña abuela;
                no ver, convirtió mi vida en una amalgama de grises amarillentos,
                y, no oír, es una evocación permanente de los alegres colores del arco iris,

                perlados con sus reflejos multicolores que dan rienda suelta a mi único poder de imaginar.


jueves, 18 de mayo de 2017

LA LIBERACIÓN DE SU ALMA, por Rhodéa Blasón

                          
     Sentada en el arenal sentía su existencia llena de sosiego. Sus pulmones se henchían del aroma a salitre del piélago marino que le lambía sus pies como si se tratase de lenguas de hielo que le cortaban la circulación sanguínea. Allí, en su refugio natural, era ella misma, su mente se oxigenaba de paz, su espíritu volaba con el circunvolar de las elegantes gaviotas que planeaban sobre la crecida y blanquecina efervescencia de las ondas marinas, se sentía plena y llena de vida.

     Allí, en aquella fría tarde invernal, tuvo consciencia de que había sido manipulada por sus seres queridos para que contrajese nupcias con el varón que ellos eligieron y que la había hecho tan desgraciada con sus continuas iniquidades.


    Allí, sentada en el arenal, descubrió que nunca más dejaría que nadie pensase por ella. Era consciente de cómo conseguir la libertad. Escuchaba la llamada del mar y, tras ergirse, se introdujo en el líquido elemento con lentitud, sabiendo que era la única forma de alcanzar la liberación de su alma.



                                      Más sobre el Mar, http://brisadevenus.blogspot.com.es/2017/05/este-jueves-mi-relacion-con-el-mar.html


martes, 16 de mayo de 2017

SIEMPRE GRANDE CARLOS CASARES, por Rhodéa Blasón


    Dada la proximidad de la celebración del Día de las Letras Galegas no puedo dejar de hablar en esta columna de la persona a quien se homenajea este año, Carlos Casares, de quien por todos es bien conocida su trayectoria literaria y su vinculación con la literatura gallega, truncada demasiado pronto por una muerte prematura e inesperada.

    De Carlos Casares se pueden decir muchas cosas: era un gran escritor, nadie lo duda, del que a mí me gusta personalmente su delicada y sublime poesía y su rigor a la hora de realizar traducciones de obras de otros autores al gallego, interesándose primero por aquello que quería expresar el escritor a traducir y luego buscando la palabra exacta y pulcra en nuestro idioma madre. Se pueden seguir enumerando sus amplias virtudes literarias con las que podríamos disfrutar en la actualidad de continuar el autor con vida hoy.

    Pero yo voy a hablar del Carlos Casares compañero y amigo. Trabajamos juntos en La Voz de Galicia durante años y transcribir cada uno de sus artículos era como descubrir un preciado tesoro que siempre llevaba implicito un mensaje moral, social o crítico con el que el autor agasajaba al lector. Era persona de carácter afable y rica conversación que hacía sentir a los demás protagonistas de ese momento, siempre sonriente y atento a escuchar las opiniones de los compañeros y a ayudar en aquellos momentos duros del periodismo en el que los especiales salían con un número incrementado de páginas inimaginable en la actualidad. Siempre podías contar con él para escribir un artículo sobre los maravillosos lugares de Galicia, nuestra gatronomía, nuestra cultura, ...Y lo hacía con amor. Amor por las palabras del texto que creaba, por las letras que eran su modo de expresión, por su querida Galicia natal, y por el apoyo incondicional a los compañeros que con él trabajábamos. Nunca nos negaba su colaboración. Su baja estatura no tenía nada que ver con su enorme corazón y su elevado sentido de compromiso y respeto para quienes con él vivíamos el periodismo.


    Siempre grande Carlos Casares!!!.

martes, 9 de mayo de 2017

ALGUNOS HIJOS, por Rhodéa Blasón

  Se celebró el día de la Madre. Pero hay que acordarse de las Madres que sufren porque sus hijos las ningunean o las desprecian. Por desgracia existen demasiadas en esta situación. Para ellas este poema escrito desde lo más porfundo de mi alma.

      ALGUNOS HIJOS, por Rhodéa Blasón   


    Su corazón sufría en silencio
el maligno verbo de sus hijos,
criados en el amor y el cariño,
a pesar de sus muchos padecimientos.

    Su corazón se rompía en pedazos
sin creer en lo que se habían convertido sus vástagos,
quienes sin pudor alguno mostraban
la vergüenza que hacia ella aportaban.

    Su corazón anhelaba
a su desaparecido marido …

    Su mente se preguntaba
si con él vivo sería parecido....

    Su vida se convirtió en un malvivir
aprisionada por los dolores inferidos por sus hijos;
sus lágrimas sangrientas ya no surgían de sus secos ojos
y su mente estaba llena de tristeza por existir.

    Su vida había sido comprensión hacia sus retoños,
estos que ahora la despreciaban sin compasión,
la maltrataban de palabra y por su falta de atención:
era una mujer que había depositado sus esperanzas en sus herederos ...

    Su corazón soñaba
con el apoyo incondicional de su desaparecida pareja …

    Su mente no podía
vivir con aquella injusta angustia carcelera ….

     Tantas iniquidades vividas,
tantas confianzas depositadas,
tantas ilusiones contagiadas,
tantas vivencias olvidadas.

    Ella algún día fue feliz,
creó un hogar lleno de amor,
pero su cariñosa sonrisa de su rostro se borró
por los inmerecidos desplantes y egoísmos continuos que tuvo que sufrir.

    Su corazón imploraba
que la muerte se la llevara ….

    Su mente no soportaba

prolongar sus días de aquella manera ….