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miércoles, 4 de julio de 2018

SER INDEPENDIENTE, por Rhodéa Blasón



      Quiero vivir, ser feliz, ...independiente. Después de una existencia en la que,  para poder sobrevivir,  mi máxima fue la sumisión, creí que mi vejez sería sosegada. En mi casa, rodeada de mis recuerdos, ...

     Tardé, pero me dí cuenta de que mi único hijo, al que yo adoro con toda mi alma, no sentía lo mismo por mí. Fue una decepción que me partió el corazón en pedazos y casi me impedía respirar.

     Cuando caí por las escaleras de mi hogar, y tras recobrar el conocimiento, busqué en el bolsillo de mi larga chaqueta mi teléfono móvil y llamé al 061. Me llevaron al hospital en donde permanecí sola, a pesar de que avisé a mi hijo.

      Al darme el alta busqué de nuevo su cariño y lo volví a llamar. Vino a buscarme solícito y me llevó a su casa. Me sentía feliz, estaba contenta de poder compartir mis últimos años de vida junto a él, mi nuera y mis nietos.

     Me llevó a una habitación que me pareció un cubículo carcelario en la que había una cama, un armario y un ventanuco al que no llegaba y por el que entraba un pequeño rayo de luz. Pero antes de volverme, sentí el ruido de la llave al girar en la cerradura de la puerta. En aquel momento percibí la impotencia de la pérdida de mi total independencia. Me había quedado sola, allí, sin mi móvil para comunicarme con nadie, haciendo mis necesidades en un orinal, comiendo cuando me traían la comida y con mis abrumadores pensamientos.

     Mi ansiada independencia se había esfumado de un plumazo. No podría relacionarme con las personas a las que añoraba, no tenía ni una pequeña foto de mi esposo, ni manera de escapar de allí.
Yo sólo quería vivir, ser feliz, ...ser independiente.

miércoles, 20 de junio de 2018

NI UN GOLPE MAS, por Rhodéa Blasón

     Nunca me ha gustado la gente abusona en ningún ámbito de la vida y menos quien avasalla a los niños. Quienes leen mis artículos asiduamente conocen que lucho porque los malos tratos, afecten a quien afecten, no deben ser tolerados nunca.. Quien se propasa por medios ilícitos de los demás es un pobre diablo incapaz de llevar conversaciones constructivas con el prójimo, porque no tiene suficiente inteligencia o no sabe comunicarse, y para suplir sus carencias recurre a la humillación y a los golpes como medida de poder. Autoridad siempre equívoca; pero, lo creáis o no, esos seres viles se creen poderosos con cada golpe con el que propinan a sus hijos, porque les molestan, no los quieren, no son lo que ellos desean, lloran por la noche. opinan de diferente forma que ellos, ...

     ¡Cuántos seres humanos viven en nuestra sociedad soportanto el peso de los traumas infantiles que les causaron o causan sus padres! Bueno, yo en vez de progenitores les llamaría energúmenos sin juicio y hablo de ellos con desdén, repugnancia y aborrecimiento. A los niños desde pequeños hay que educarlos, la asignatura más difícil de la vida. Pero la educación y marcar pautas y normas no están reñidas con el respeto mútuo. Hay que enseñar, mostrar y explicar cómo es la vida, sin adornos ni ostentaciones inútiles e irreales; porque todos tenemos momentos buenos y malos en nuestra existencia y tuvimos que aprender a solventarlos de la mejor manera. Y hay que hacer de nuestros hijos personas de carácter fuerte y que sepan tomar decisiones, pero no a base de maltratarlos una y otra vez o de enviarlos al hospital a costa de golpes en sus cuerpos.

    El sufrimiento que percibe un menor es proporcionalmente superior al que pueda sentir un adulto por malos tratos. Además, en la mayoría de los casos no sabe por qué le pegan porque no se lo explican y cuando sale al mundo real está acobardado. El torturador suele tener un perfil muy claro y muy conocido por los profesionales que los estudian, pero en el caso de los niños no se suele actuar con todo el peso de la ley porque todavía existen madres que piensan que no pueden sobrevivir si no están al lado de un torturador, o no quieren ver a sus hijos separados en varias familias de acogida. Muchas de esas madres por proteger a sus vástagos en muchas ocasiones ponen en peligro su integridad física y psíquica.

    #niungolpemas a niños, mujeres, hombres, abuelos, a nadie. Debemos razonar como seres humanos. Volver a conversar y a aprender el arte de la conversación para ser más conscientes de lo que es la vida. El que pega es mala persona, esté sereno o borracho, y el que recibe sus golpes es una víctima.


                                       
                                          Foto: https://www.emaze.com/@AWLQRLTW

 

jueves, 7 de junio de 2018

EL CUADRO, por Rhodéa Blasón



      Me había llegado por correo postal; perfectamente empaquetado en papel marrón, atado con una fina cuerda peluda que sujetaba los cuatro flancos de aquel enigmático paquete rectangular que remataba con un lazo lacrado en vivo color rojo y pegado al pliego envolvente.

     Yo miraba el hermoso cuadro, tenía pegada en su parte baja una chapa dorada que indicaba "Elena en la playa-J. Sorolla" y representaba a una bella mujer vestida de azul cielo mirando la inmensidad del mar y sujetando su pamela al viento. Con el objeto llegó una carta certificando su autenticidad y el nombre de una importante galería de arte y su número de teléfono de contacto. Mis señas estaban correctas, las releí en varias ocasiones. Pero aquel envío tenía que ser un error, yo no había comprado aquel maravilloso cuadro, tendría que devolverlo, pero no traía remite.

     Como no me gusta dejar pasar las cosas sin resolverlas llamé al número de la galería y les expliqué la situación. Pero una mujer de voz grave y ronca me explicó muy segura de sí misma que no había error alguno en aquella entrega. Pero yo no entendía porqué me llegaba a casa uno de los cuadros más hermosos de un impresionista español notable y representativo de la luminista que debía tener un valor económico con tantas cifras que no era capaz de calcular.

     Después de colgar el teléfono sin saber qué hacer, pasé horas mirando el cuadro extasiada por su belleza. Quise tocar el marco y me levanté para hacerlo: transmitía paz y sosiego. Le di la vuelta y observé el reverso. Quise mirarlo desde lejos y al apoyarlo en el sillón casi me cae y al sujetarlo con fuerza rompí con una uña algo que me pareció un papel. Me sentí tentada a romperlo del todo, pero no comprendía si sería la parte de atrás correspondiente a la pintura. La curiosidad pudo más que yo y fui abriendo poco a poco hasta quitar el doble fondo totalmente. Había cuatro fajos de dinero, cada uno en su sobre. Unos documentos oficiales y una carta.

     Después de leerla y releerla varias veces supe que había tenido padre, que me quería y que en el momento de su muerte se había acordado de mí. Era rico y me reconoció legalmente. En aquella misiva me explicaba cuánto le rogó a mi madre que se casara con él, pero ella, que trabajaba de criada en su casa, no quiso nunca que nadie creyera que se casaba por su dinero y lo abandonó. En los documentos quedaba perfectamente claro que yo era su hija, tenía varias cuentas bancarias a mi nombre y me dejaba una casa enorme en el centro de la ciudad.

    Mis lágrimas resbalaban por mi cara y dejé todo sobre la mesa de comedor; me dirigí a la habitación en la que mi madre permanecía en la cama sumida en el más absoluto olvido. Me acosté junto a ella buscando su calor y dando cuenta de su valentía y coraje para renunciar a todo tipo de posesiones materiales y criarme ella sola.

   

viernes, 1 de junio de 2018

EL PESO DE LA HUMILLACION, por Rhodéa Blasón





          Siento descender por mis rosadas mejillas una cálida lágrima que me quema la piel. Resbalan cautas para caer en el precipicio de mi rostro, pero no alivian el dolor inconmensurable de mi desolado corazón. No sé si mis cristalinas lágrimas tendrán valor alguno, ni si alguien será capaz de ayudarme en esta desazón que casi me impide respirar, ...pero soy consciente de que mi inclemente existencia consiguió que en un momento dado mis salinas secreciones oculares de agotasen.

          Mis ojos quedaron vacuos y sin vida. Ya no expresan nada y están hundidos.

          ¿Qué valor puede tener una lágrima? ¿Por qué mis ojos se secaron?

         No tengo respuestas a estas incógnitas. Pero durante muchos años no conseguía llorar, por muy triste que me sintiera o por mucho dolor que me acongojase. No era vivir, porque el peso de cada gota que debían vomitar mis ojos me lo tragaba, a pesar de darme cuenta de que mi garganta estaba atenazada por algo que me impedía pasar saliva con libertad. Y todo ese daño, físico y mental, que engullí y del que me atiborré durante tantas décadas; tanta represión y humillación enmascarada de proclividad mimosa ante los demás, le ha pasado una gravosa factura a mi salud haciéndome estar al borde de la muerte en varias ocasiones.

          Hoy, después de tanto tiempo, he aprendido a llorar de nuevo. Primero incontinentemente, pero con un gran esfuerzo mental he alcanzado el poder de gestionar mi llanto. Deseo ser feliz y evitar que mis lágrimas salgan de mis ojos pero siempre hay algún alma perniciosa y egoísta que consigue ningunearme con su malsana actitud hacia mí. ...y, a pesar de que en cada ocasión que sucede me vuelvo más fuerte, no puedo evitar que sea contraproducente para mí y para mis órganos vitales.

     

lunes, 28 de mayo de 2018

FOTOGRAFIA CON ALMA, por Rhodéa Blasón

 

                

                María José Arévalo Soler

                           (Popi Arévalo)          


    María José Arévalo Soler inaugura su exposición de fotografía el miércoles 30 de mayo, a las ocho de la tarde, en el Bar O Diaño de Pontevedra. Esta exhibición, que nace bajo el título de "No sé, pero yo quiero volar. ¿Y tú?" y que permanecerá abierta al público hasta el día 6 de junio, consta de nueve fotografías en las que la artista de la imagen pone de manifiesto su excelente y minuciosa sensibilidad con la cámara a la hora de mostrarnos imágenes de diferentes paisajes, en las que prima su percepción sublime de la Madre Naturaleza y de la inmensidad del mar en toda su embergadura.

     Cuando porta una cámara fotográfica, Popi Arévalo, percibe la belleza natural de todo lo que la rodea y es capaz de captar momentos llenos de belleza. Preguntada al respecto apunta:

     -Busco plasmar mis emociones y sentimientos a través de lo que más me gusta, que es el mar, las diferentes formas que crean las nubes y la Naturaleza en general. Intento conseguir sentirme libre y en calma conmigo misma. Aspiro a poder establecer una poesía visual que emocione a quien observe mis fotografías.

      Como buena artista polivalente, Popi Arévalo, utiliza diferentes técnicas creativas para expresarse y hacer Arte. Le fascina la acualela y trabaja en una constante simbiosis con el sonido y la poesía.

                             Popi Arévalo

Para contactar con Popi Arévalo:
                         
              popitasloira@gmail.com


domingo, 27 de mayo de 2018

VIVIR LA VIDA, por Rhodéa Blasón



     Necesito olvidarme de mi vida.
   
      ...pero quiero vivir, respirar y disfrutar de todo lo hermoso que puedo percibir a mi alrededor.

      El universo no hizo que el camino de mi vida fuera fácil en ningún momento y me embistió duro desde muy temprana edad. Pero creo que fui dotada por una fuerza superior que me enseñó a superar y a sobrevivir a las zancadillas del destino. ¡De mi destino! Y le pido que no me prive de alegrarme por cada segundo de aliento que me quede por inspirar.

       Yo, ingenua de mí, creí que la existencia podría ser mucho más llevadera, pero siempre he sufrido mucho, me he responsabilizado de otras personas y he adoptado roles que le venían muy grandes a una persona de mi edad.

      ¡Y eso marca!

       También hay quien no se cree lo que yo haya tenido que padecer porque piensa que todas las vidas son fáciles. ¡Pobres ingenuos! "Si la risa siempre viene por barrios".

      Pero creedme después de más de medio siglo de vida estoy aprendiendo a vivir, a soltar el lastre que tanto pesaba sobre mis hombros y a hacer caso omiso de cánticos irreales. Quien quiera estar conmigo debe hacerlo porque yo lo quiero y percibo lo mismo por parte de esas personas. Si no no me merece la pena perder un momento de mi libertad con ellos.

     Lo malo es que todos los quereres no son recíprocos, ni iguales, ni medibles, ni cuantificables. Por eso, hay tantos seres que abusan de quienes les quieren de verdad y otras tantas personas que se dejan dominar por seres engañosos y sin valores morales  y humanos.

viernes, 25 de mayo de 2018

"JUGADA DEL DESTINO", por Rhodéa Blasón

     


      Pedro vivía en la aldea con su abuela ciega y una hermana de ella de edad avanzada. La mujer le había criado tras perder a sus padres en un accidente cuando emigraban a Alemania en busca de un futuro mejor, para ellos y para él.

     La madre de su madre, a pesar de la falta del sentido de la visión, lo conocía tan bien que siempre le regañaba porque ningún trabajo le duraba demasiado tiempo. Realmente, a su nieto no le gustaba nada trabajar; hacía chapucillas para conseguir dinero inmediato, pero nada serio. En cambio, le gustaba vivir la juerga, emborracharse, las mujeres, ...e ir al casino de la ciudad con sus amigos algunos fines de semana. Pero ellos tenían dinero para jugar, mientras él miraba o sólo podía jugar una partida.

     Aquella semana había trabajado mucho en una empresa de carrocerías y había hecho horas extra. Por eso el viernes, cuando cobró, lo tuvo muy claro: "cogería un autobús e iría a jugar". Estaba seguro de que lo perdería todo pero su abuela le regañaría de una manera u otra así que no se lo pensó.

    No había muchos jugadores en el casino, pero no importaba. Se sentó y comenzó el juego. Al principio perdió, pero luego, un golpe de suerte hizo que ganase. ...y volviese a ganar. Al amanecer llegó a casa con un millón envuelto en un fajo de papeles de periódico. No cabía en sí de júbilo. Dejó el paquete sobre una de las sillas de la cocina y subió a cambiarse de ropa.

     Mientras, su abuela, que había madrugado para cocer pan en el horno del hogar, entraba de afuera con unos troncos para encender la cocina de leña. No veía, pero hacía todas las labores sin necesidad de ayuda. Introdujo dos troncos cruzados en el interior de la cocina y unas ramas en las que prendió fuego con una cerilla. Tenía que esperar un poco para ver si prendía y decidió sentarse a la mesa.

      Se levantó con rapidez y tocó con sus arrugadas manos para ver que era lo que había allí. Sintió el papel de periódico entre sus dedos y decidió echarlo al fogón. "Me ahorraré traer más ramas para que prenda el fuego".

     -¿Qué has hecho abuela?, gritó Pedro desde el umbral de la puerta asustando a su abuela

    -Encender la cocina, hijo, para caldear la casa y poder cocinar, -le respondió ella.-Anda ve a trabajar que hay mucho que hacer en los establos

     Pedro, como un niño obediente allí se dirigió, pero no a trabajar. Cogió la escopeta de caza y se levantó la tapa de los sesos con ella.