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jueves, 11 de abril de 2019

PROTEJAMOS A LOS NIÑOS, por Rhodéa Blasón





     No me gusta la gente abusona en ningún ámbito de la vida y menos quien avasalla a los niños. Los malos tratos, afecten a quien afecten, no deben ser tolerados nunca.. Quien se propasa de los demás por medios ilícitos es un pobre diablo incapaz de llevar conversaciones constructivas con el prójimo, porque no tiene suficiente inteligencia o no sabe comunicarse, y para suplir sus carencias recurre a la humillación y a los golpes como medida de poder. Autoridad siempre equívoca; pero esos seres viles se creen poderosos con cada golpe con el que propinan a sus hijos, porque les molestan, no los quieren, no son lo que ellos desean, lloran por la noche. opinan de diferente forma que ellos, ...

     ¡Cuántos seres humanos viven en nuestra sociedad soportando el peso de los traumas infantiles que les causaron sus padres! Yo en vez de progenitores les llamo energúmenos sin juicio y hablo de ellos con desdén, repugnancia y aborrecimiento. A los niños desde pequeños hay que educarlos, la asignatura más difícil de la vida. Pero la educación no está reñida con el respeto mutuo. Hay que enseñar, mostrar y explicar cómo es la vida, sin adornos ni ostentaciones inútiles e irreales; porque todos tenemos momentos buenos y malos en nuestra existencia y tuvimos que aprender a solventarlos de la mejor manera. Y hay que hacer de nuestros hijos personas de carácter fuerte y que sepan tomar decisiones.

      El sufrimiento que percibe un menor es muy superior al que pueda sentir un adulto por malos tratos. Además, en la mayoría de los casos no sabe por qué le pegan y cuando sale al mundo real está acobardado o adopta el rol de agresor.

      No se puede torturar a niños, mujeres, hombres, abuelos, a nadie. Debemos razonar como seres humanos. Volver a conversar y a aprender el arte del diálogo para ser más conscientes de lo que es la vida. El que pega es mala persona, esté sereno o borracho, y el que recibe sus golpes es una pobre víctima que no sabe cómo liberarse de esas sangrantes ataduras.



lunes, 18 de febrero de 2019

APRENDER A ESCUCHAR, por Rhodéa Blasón

     Siempre creí y sigo creyendo que lo más importante que tenemos los seres humanos es la capacidad de comunicación y comprensión. Pero de un tiempo a esta parte algo está fallando en esta sociedad tan avanzada en la que vivimos que no somos capaces de entendernos unos a otros. Unos hablan y otros no escuchan; por lo menos, asertivamente. Cada uno cree que su opinión es la única veraz y no es así, todo depende de los puntos de vista o del cariz que le queramos dar a lo que intentamos explicar.

    Cuando yo iba al colegio hacíamos coloquios desde muy pequeños, a veces sobre juegos. ¡Qué gran inteligencia la de aquellos Maestros! Nos hacían hablar sobre lo que nos gustaba para aprender a conversar, ampliar vocabulario, saber exponer nuestra opinión sin faltar al respeto, ...y perder la vergüenza que ocasiona que te estén escuchando tus compañeros y puedan reírse de ti. Además, según crecíamos, leíamos mucho, labor siempre enriquecedora, y realizábamos muchos comentarios de textos. Puedo asegurar que no había nunca dos iguales. Tal vez la trama inicial del texto podía coincidir en varios ejercicios, pero cada alumno la interpretaba a su manera. Había tantos comentarios de la lectura como alumnos en clase. ¡Qué ejercicio más enriquecedor! ...y ¡cuánto me ha valido a lo largo de mi vida periodística!.

    Traigo esto a colación porque cada vez hay más personas que no tienen ni comprensión lectora ni comunicadora. No entienden lo que leen, ni lo que se les dice. Pero se aferran a su opinión a costa de pasar por encima de uno de los principales principios de la educación: escuchar a quien te habla, dialogar, ...y puedes no estar de acuerdo, pero siempre bajo el lema del respeto.




jueves, 3 de enero de 2019

"EL LENGUAJE ES LA BASE DE NUESTRA CULTURA", por Rhodéa Blasón

    Este es mi primer artículo de este año (2019) y con el intentaré abogar por la Cultura en la más amplia extensión de su significado. ¡Una sociedad culta es una sociedad libre!, no me cansaré de repetirlo hasta la saciedad. Y no es muy difícil lograrlo, sólo tenemos que invitar a niños y jóvenes a que cada vez lean más; pero sobre todo a que comprendan lo que leen. Es muy triste ver a tantos individuos que no saben hacer una sipnósis de lo que han leído. No leen bien, con soltura; para colmo, no conocen el significado de la mayoría de las palabras que aparecen en cualquier texto ni se preocupan por hacerlo; no escriben, ni siquiera una felicitación navideña; ni cogen un libro o un periódico a la mano; ...así no creamos culturas inteligentes, aunque nos parezca que sí. ¡Quién no tiene un capacidad propia para tomar decisiones conforme a un criterio que pueda argumentar con sus propias palabras tendrá un intelecto empequeñecido y no enriquecerá la sociedad en la que vive!.

   A mí me da pena ver a tantas personas cuyo vocabulario es demasiado reducido: apenas doscientos vocablos mal utilizados, cuando el castellano es una de las lenguas más ricas del mundo, con multitud de sinónimos y antónimos. Pero para utilizarlos todos hay que practicar el Arte de la Palabra, de la Escritura, de la Escucha asertiva y del estudio de los vocablos.

    Me fascina hablar para jóvenes en colegios, institutos y universidades y hacerles entender la importancia del idioma. Los seres humanos somos sociales por naturaleza, necesitamos comunicarnos unos con otros para no sentirnos solos o para no padecer enfermedades que nos aislen del mundo. En cada conferencia que doy procuro enseñar la belleza de una palabra poco utilizada, con sus pertinentes acepciones y me sorprende que cuando vuelvo a ver a algunos de los participantes, según se van haciendo mayores, la recuerdan. Es un gran regalo para mí, por eso insisto en hacerles la invitación al conocimiento lingüístico que les va a valer para utilizar en cualquier carrera que quieran estudiar y, sobre todo, a lo largo de su existencia.


lunes, 10 de diciembre de 2018

LA CULTURA NOS ACERCA A LA LIBERTAD, por Rhodéa Blasón

    Siempre insisto en que regalar libros, entradas al cine, al teatro,  a espectáculos, a museos, ...es regalar Cultura. Y escribo Cultura con mayúsculas porque me parece que un pueblo culto es una sociedad libre y que sabe defender sus derechos con la Palabra sin necesidad de producir ningún tipo de incidentes que puedan dañar a nadie. Cultura tenemos que aprender y Cultura debemos enseñar para conseguir esa tan ansiada Libertad que está en boca de tantas personas.

    Por ello me pregunto ¿con doscientos vocablos se puede relacionar un individuo correctamente? Pues sí, se puede intercomunicar pero con muchas deficiencias, ya que si los demás componentes del colectivo son más cultos se quedará totalmente aislado lingüísticamente. ¡Una pena! Muchos de nuestros jóvenes y adultos, por desgracia, no alcanzan bien la comprensión de los doscientos vocablos, pueden hablar, pero si la conversación se eleva de nivel no podrán entender todo el contenido de esa interlocución. Son inteligentes, muchos tienen carreras superiores, pero no alcanzan visión ni captan globalmente los mensajes de los que manejan un mayor número de vocablos.

   Me parece una tragedia que existan adultos que lean un texto básico correctamente pero no sepan interpretar lo que quiere decir; en resumen, si les hablamos de que nos hagan un "comentario de texto" sobre lo que han leído no saben hacerlo. Para mí, que amo las palabras, es una tragedia social que los ciudadanos no entiendan los textos o los libros que lean y que acorten las palabras de forma irresponsable y sin respeto al idioma.

    Quienes utilizamos el castellano para comunicarnos tenemos la suerte de podernos entender en una de las lenguas más ricas del mundo, con multitud de sinónimos y antónimos bellísimos para designar la misma cosa y me creo que es un drama que no intentemos utilizar cada vez un mayor número de vocablos para hacer de nuestra sociedad una comunidad rica e inteligente, tanto lingüística como filosóficamente.


martes, 13 de noviembre de 2018

ADAPTAR LA MODA A UN MISMA ES UN ARTE, por Rhodéa Blasón



     Cocó Chanel: "La moda pasa de moda, el estilo jamás".

      La moda no deja de ser un Arte efímero y de carácter temporal. Diseñadoras como Cocó Chanel eran conocedoras desde sus talleres de que la Moda es algo que puede no gustarle a todo el mundo o que existen muchas personas que no la siguen, por eso ella, y muchas más trabajadoras dedicadas al diseño de alta costura, hacían siempre hincapié en el estilo de quien iba a ponerse las prendas. Algo muy personal por otro lado: ella incidía siempre en la comodidad y en el saber llevar la ropa.

       Cada una de nosotras, mujeres, no tenemos porque seguir a pie juntillas lo que marca la moda del momento: bien porque tenemos más curvas, más edad, o porque no nos encontramos cómodas con ella. Pero sí podemos escoger determinados detalles que nos gusten y destacarlos sobre un fondo de armario que puede ser clásico tirando un poco hacia atrevido y crear nuestro propio estilo. Fijaros en Carolina Herrera destaca siempre con una blusa blanca y un pantalón o una falda azul marino. Y es así porque ella tiene luz propia.

       A mí por ejemplo me fascinan los pañuelos coloridos de seda, que puedo poner sobre cualquier prenda lisa o adornando mi pelo, un collar  y unos pendientes hermosos hacen brillar cualquier "look" apagado, ...y recordar que las "fifty", aunque nos fascinen los tacones como a mí, tenemos una amplia gama de calzado precioso con alturas diferentes en las que nos encontremos cómodas y con diseños elegantes.

       No olvidéis que en muchas ocasiones "menos es mas". Recargarse en exceso no suele ser sinónimo de personalidad ni de distinción.

      ¡¡¡¡ Dejad fluir vuestra elegancia!!!!!!



lunes, 22 de octubre de 2018

"VIVA LA EDUCACION", por Rhodéa Blasón

   


       Cada día me percato más de la falta de educación que ostentamos los seres humanos. Tal vez creemos que no poniendo en práctica las más elementales normas de urbanidad para con los demás somos más "importantes", visto desde nuestra diminuta capacidad mental, por eso está tan de moda el "yoísmo" o el "egoísmo moral" que en vez de hacernos crecer como seres humanos nos convierte en minúsculos entes incapaces de relacionarnos unos con otros con la asertividad debida.

      Siempre digo que nos hemos convertido en seres asociales, que creemos que podemos vivir en soledad o integrarnos en grupos y salir de ellos a conveniencia. Pero esto no es posible. En una sociedad avanzada como en la que vivimos, a pesar de que existen muchos, no hay cabida para quienes quieren ser ellos solos y obrar en su propio interés, porque todos necesitamos de todos en algún momento de nuestra existencia.

       Yo todavía recuerdo la asignatura de urbanidad en la escuela, seguro que como muchos de vosotros, y las enseñanzas reiterativas de buenos modales, en el colegio y en el hogar. Ahora, generalizando, todo eso se perdió, prueba de ello son la falta de respeto hacia nuestros mayores, hacia las personas discapacitadas, hacia quien no entiende bien y necesita más explicaciones, hacia los marginados … y hacia cualquier persona que muestre síntomas de buena educación quien es ninguneada por falta de respuestas coherentes.

     Yo estoy contenta por ser una persona educada y doy gracias cada día a las personas que me enseñaron a comportarme y respetar a los demás. Y gríto que "viva la educación y las personas educadas" que hay muchas, pero a veces siento mucha pena por quienes menoscaban las normas de urbanidad o se crecen en el "yoísmo" que les hace creer que son lo que no son.