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lunes, 18 de febrero de 2019

APRENDER A ESCUCHAR, por Rhodéa Blasón

     Siempre creí y sigo creyendo que lo más importante que tenemos los seres humanos es la capacidad de comunicación y comprensión. Pero de un tiempo a esta parte algo está fallando en esta sociedad tan avanzada en la que vivimos que no somos capaces de entendernos unos a otros. Unos hablan y otros no escuchan; por lo menos, asertivamente. Cada uno cree que su opinión es la única veraz y no es así, todo depende de los puntos de vista o del cariz que le queramos dar a lo que intentamos explicar.

    Cuando yo iba al colegio hacíamos coloquios desde muy pequeños, a veces sobre juegos. ¡Qué gran inteligencia la de aquellos Maestros! Nos hacían hablar sobre lo que nos gustaba para aprender a conversar, ampliar vocabulario, saber exponer nuestra opinión sin faltar al respeto, ...y perder la vergüenza que ocasiona que te estén escuchando tus compañeros y puedan reírse de ti. Además, según crecíamos, leíamos mucho, labor siempre enriquecedora, y realizábamos muchos comentarios de textos. Puedo asegurar que no había nunca dos iguales. Tal vez la trama inicial del texto podía coincidir en varios ejercicios, pero cada alumno la interpretaba a su manera. Había tantos comentarios de la lectura como alumnos en clase. ¡Qué ejercicio más enriquecedor! ...y ¡cuánto me ha valido a lo largo de mi vida periodística!.

    Traigo esto a colación porque cada vez hay más personas que no tienen ni comprensión lectora ni comunicadora. No entienden lo que leen, ni lo que se les dice. Pero se aferran a su opinión a costa de pasar por encima de uno de los principales principios de la educación: escuchar a quien te habla, dialogar, ...y puedes no estar de acuerdo, pero siempre bajo el lema del respeto.