martes, 12 de julio de 2016

ADIOS AGUSTIN FERNANDEZ PAZ, por Rhodéa Blasón


    Hoy desayunaba con una llamada telefónica que me anunciaba la muerte de Agustín Fernández Paz (D.E.P.), gran escritor, amigo, compañero de letras y vecino de Vilalba. Fue un día entristecido para mí, porque, además, por causas personales, me dolió más recibir una noticia así. Agustín Fernández Paz era un referente importante de las letras gallegas, un Maestro de vida en la más amplia acepción que de la palabra maestro realiza el diccionario de la Real Academia Española. Enseñó a generaciones de alumnos a amar la lectura y la literatura en general, pero por encima de todo la gallega; a sus vecinos y amigos nos instruyó, sin quererlo, pero como buen enseñante que era, a conocer el valor de la palabra, a saber cómo utilizarla y a destacar que el idioma gallego debía ser conocido y hablado por los gallegos.
    Agustín, un hombre demasiado joven para morir, era dado a sentarse en una silla, sobre un lado y con las piernas cruzadas. Escuchaba incansable a quien le hablaba y argumentaba con pasión sobre cualquier tema del que se mantuviese una tertulia con él, aunque nosotros siempre acabábamos hablando de libros, nuestra gran pasión común. De carácter afable y cuerpo menudo, en su semblante siempre aparecía una amplia sonrisa cuando me reconocía. Este incansable escritor, gran conversador y reconocido con innumerables premios más que merecidos, escribía sin parar y de él aprendí concienzudamente a llenar multitud de libretas con tramas y personajes que se me van ocurriendo, para luego pulirlos para mis libros. Una de sus frases favoritas para mí era cuando me decía: “la inspiración no existe para quien no la trabaja”. El es ejemplo de un gran trabajador de las letras para todos los escritores que le conocíamos o para quienes hayan leído sus libros. Le gustaba visitar los colegios y seguir en contacto con la juventud. Mis hijos tienen todos sus libros firmados de su puño y letra y serán guardados como tesoros.

   
Gracias Agustín Fernández Paz por tantos momentos inolvidables en los que tanto aprendí de literatura hablando contigo, del amor por las cosas más insignificantes, por ser un vecino humilde y cariñoso con todos los habitantes de A Chaira, en especial de Vilalba, en donde tú naciste y yo me crié. Gracias por tus grandes obras que leerán con pasión las generaciones venideras. Y un fuerte y cariñoso abrazo para tu familia por tan grave pérdida. Ha sido todo un honor conocerte.

jueves, 23 de junio de 2016

UNA NOCHE MAGICA, por Rhodéa Blasón


    La noche de San Juan es una celebración mágica. Las lenguas de fuego de las hogueras se convierten en las siluetas de los más variopintos personajes míticos: todas las personas vemos algo diferente mirando con fijeza brillar y bailar las llamas de las fogatas. Es una fiesta ancestral que invita a los mozos a saltar la lumbre delante de su moza amada, a quemar alguna prenda de ropa para pedir salud o dejar en remojo agua con pétalos de rosa al sereno para lavar la cara a la mañana siguiente con ella para no envejecer.

    Existen muchas leyendas en torno a la fiesta de las hogueras del día de San Juan y se festeja en barrios y poblaciones muy dispares, siempre teniendo como protagonista al fuego. Desde semanas antes al festejo se van acumulando maderas en forma de pico, con el fin de conseguir cada año una pira más grande que el anterior y disfrutar del calor del fuego con la familia y los amigos dando buena cuenta de ricas y opíparas viandas.

    Las hogueras de San Juan tienen lugar la víspera de la fiesta del Santo (la noche del 23 al 24 de junio) y, cuenta la tradición que coinciden principalmente con la llegada del solsticio de verano, momento en el que se encendían fuegos al aire libre que tenían como finalidad darle más fuerza al sol, ya que a partir de ese momento los días comienzan a hacerse con lentitud más cortos hasta la llegada del solsticio de invierno. Ese fuego encendido además purificaba el alma de aquellos que lo contemplaban.

    Yo tengo la inmensa suerte de ver fogatas enormes desde mi ventana: me gusta mirar al fuego y me gustan los ritos que se celebran en torno a sus llamas. Yo sólo le pido salud para los míos y para mí, ya que envejecer es ley de vida y mozo ya tengo. Hasta este momento, aunque nunca he saltado las brasas ni quemado mi ropa, me han concedido mi más preciado deseo y un año más reincido en la petición de que mi familia se mantenga sana.


    Hoy, en la noche, con la plenitud de la luna llena y la luz que emanará de las hogueras de San Juan recordaré los cuentos y leyendas que en una noche como esta me relataba siempre una persona muy querida para mí, y que por desgracia ya no está conmigo. Este ser, tan importante en mi vida, me alumbrará con fuerza desde dónde se encuentre y me guiará en la vida como hasta ahora ha hecho. Yo contaré sus relatos hoy a mis hijos para que sepan que uno de sus antepasados, al que no han tenido el placer de conocer, vivía esta noche como algo mágico, mientras recordaba a sus padres Juan y Juana.


miércoles, 22 de junio de 2016

FALTA DE COMPROMISO, por Rhodéa Blasón

    “Dale a un necio un pirulí y creerá que es una varita mágica. ¡Cuántos ceporros existen que piensan que son los mejores ilusionistas del mundo!”
    Tal vez en este inocente enunciado podamos sintetizar la dejadez y la apatía que rodean a la sociedad que nos ha tocado vivir. Una humanidad agonizante que parece no importarle de forma real a nadie, salvo a quien padece la merma de sus derechos más básicos: derecho a una vivienda digna, derecho al trabajo, derecho a la igualdad, derecho a la integridad física y moral (muchos de nuestros niños y personas mayores carecen totalmente de esta justicia), sería inacabable la lista de los derechos que son menoscabados a nuestras libertades, tantas de ellas inexistentes en la actualidad.
    Frente a las personas tan desanimadas por una convulsión social que afecta de manera grave y absoluta siempre a los mismos, a los más débiles y desamparados, y que no tiene visos inminentes de renovarse, proliferan prestigitadores de la palabra que hacen creer a una sociedad sumisa y empobrecida culturalmente que la van a salvar de su aletargamiento.
    No he oído a nadie decir que va a erradicar el hambre en nuestro país (todos conocemos casos cercanos que nos hacen doler el corazón), ni que se equipararán sueldos para que no exista tanta desigualdad económica, ni que se inyectarán recursos para volver a disponer de las tan necesarias líneas de investigación para luchar eficazmente contra innumerables enfermedades y que fueron clausuradas por los recortes sufridos en ámbitos tan necesarios para garantizar una mayor calidad de vida a los enfermos que las padecen, ni que habrá más recursos sanitarios ni educacionales, ni tantos elementos cotidianos que me parecen de vital importancia para el vital funcionamiento de nuestro país.
     Una sociedad cansada de escuchar una y otra vez los mismos discursos y que no se ejecuten las promesas en las que pusieron su confianza, se aburre. Y el hastío y la apatía social y colectivos pueden dar lugar a “caldos de cultivo” que nadie desearíamos tener que soportar. Es tedioso ver que quien promete no tiene compromiso ni responsabilidad alguna con el pueblo que se desanima al ver que las promesas no son cumplidas en ninguna ocasión.


martes, 17 de mayo de 2016

Manuel María, “o poeta da Terra Cha”, por Rhodéa Blasón


Para quienes hemos conocido en vida al literato Manuel María siempre permaneceremos marcados por la aguda y firme mirada de sus escrutadores e inquietos ojos, y por la altura de su figura y la elegancia de su porte; cuando hablaba, escuchabas como de cada palabra hacía poesía: musicalizaba la naturaleza, el amor, la cultura, la sociedad, el arte, las tradicciones, …¡Todo lo que sus ojos veían y su mente pensaba! Sin dudarlo, para todos los chairegos Manuel María permanecerá en nuestras mentes como el “Poeta de A Terra Cha” y nos sentimos orgullosos de que el Día das Letras Galegas 2016 le sea dedicado a él. ¡Lo consiguió por méritos propios!
Manuel María era natural de Outeiro de Rey, vivió la mayor parte de su vida en Monforte de Lemos, localidad en la que trabajó como procurador de los tribunales, compatibilizándolo con la literatura, y la muerte le sorprendió en La Coruña. Su carrera literaria se inició precozmente en Lugo junto a Anxel Fole, Luis Pimentel, Juan RofCodina, …descubriendo junto a ellos la realidad social gallega de la época, tanto del país como la de los exiliados en el extranjero. En las tertulias del café Méndez Núñez, junto a los intelectuales que allí se reunían, tuvo consciencia del gallegismo y, a partir de ese momento y hasta su deceso, no cejó en su empeño de recuperar la rica cultura gallega, siempre a través de sus libros, de sus conferencias y de su representativa asistencia a actos sociales vinculados con las tradicciones y la cultura.
A pesar de su semblante serio, Manuel María era un hábil conversador que creía firmemente que con las palabras, bien utilizadas, “podemos cambiar el rumbo de los acontecimientos de la historia”. Podías pasar horas escuchándole hablar amenamente, con su voz arrulladora, y tenía la virtud de saber “sisar” a su público maravillosas sonrisas con su peculiar sentido del humor.

domingo, 1 de mayo de 2016

EL AMOR DE UNA MADRE, por Rhodéa Blasón



    La conmemoración del Día de la Madre se celebra cada año el primer domingo de mayo, aunque a lo largo de la historia se ha variado la fecha por motivos casi siempre comerciales. Evidentemente, las Madres deben de tener un día que compartir rodeadas por sus seres más queridos, lo que las llena de dicha e ilusión. Pero no olvidemos que una Madre lo es a jornada completa durante los trescientos sesenta y cinco días del año y sin pedir nada a cambio salvo ver la felicidad de sus amados retoños. Las costumbres se van perdiendo y con ellas muchas de las reuniones familiares alrededor de madres y abuelas, las proles se van independizando con causas estudiantiles, profesionales o por la formación de una propia rama familiar y estar cerca un día concreto del año, es en demasiadas ocasiones, inviable.
    Lo que no debemos olvidar nunca es que una Madre siempre tiene presentes a sus vástagos, por muchos kilómetros que los separen de ella o aunque estén cerca; llora sus penas y ríe sus alegrías; es capaz de mecer a su prole con el brillo de sus ojos, acariciarlos con su sonrisa y mimarlos cuando están enfermos, por muy adultos que sean. Una Madre sufre todos los días, manteniendo la unidad familiar compacta, porque la vida de sus hijos sea un poco mejor, por el presente y por el futuro, escucha y entiende, aunque las diferencias generacionales hagan creer a los jóvenes que no es así. Una Madre puede estar cansada, enferma, angustiada, triste, enfadada, sufrida, …pero siempre busca conciliar con sus seres más queridos anteponiendo sus propias necesidades y deseos a los de ellos. Nadie entiende a un hijo mejor que una Madre. Lee en sus luceros y en sus gestos como en un libro abierto, aunque nadie lo crea. Sus silencios son las “palabras” más agrias y duras que una verdadera Madre puede recibir.
    ¿Cuántas cosas buenas se pueden decir de una Madre? Siempre nos quedaríamos demasiado cortos. ¡Cuánto calla Ella! Lo triste es que nunca nos damos cuenta de lo Grande que puede llegar a ser su corazón hasta que, por desgracia, ya no está con nosotros. Ante su falta, es cuando valoramos de verdad todo lo que llegaba a hacer en nuestro beneficio, porque nuestra existencia fuese mejor, porque no nos faltase de nada y por alegrarnos la vida.
   
Madres, Padres, Abuelas y Abuelos, cuidadores de retoños con amor, pasión y esfuerzo, a quienes no les valoramos nunca lo suficiente sus desvelos sin padecer “síndrome de cansancio” alguno y si lo guardan lo custodian cautelosos y en secreto para sí mismos. No hay amor más grande que el de nuestros progenitores, eso lo conocemos demasiado bien las personas que ya no los tenemos con nosotros cada día, aunque permanezcan cada minuto de nuestra existencia en un lugar privilegiado de nuestro corazón.

lunes, 7 de marzo de 2016

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA, por Rhodéa Blasón




     El día 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Es una forma de rememorar la larga y solitaria lucha de las mujeres y su participación en la búsqueda por lograr el reconocimiento de su igualdad frente a los hombres, tanto en la sociedad como en su desarrollo íntegro como personal. Este día se ha convertido en numerosos países fiesta nacional. Pero realmente esta fecha tan señalada no hace más que conmemorar que un 8 de marzo de 1857 un grupo de trabajadoras del sector textil decidió salir a las calles de Nueva York para protestar por las precarias condiciones laborales en las que trabajaban. Sería una de las primeras manifestaciones de la historia en las que las mujeres protestaban por adquirir mejoras y derechos laborales. Posteriormente, el 25 de marzo de 1911 en Nueva York, también, se incendió la fábrica de camisas Shirtwaist muriendo 123 mujeres y 23 hombres, la mayoría jóvenes inmigrantes entre los 14 y 23 años. Fue el desastre industrial más mortífero de la historia de la ciudad norteamericana y supuso que desde aquel momento se introdujesen en todas las fábricas las nuevas normas de seguridad y salud laboral de EEUU. Los trabajadores no pudieron escapar de las llamas porque los responsables de la fábrica habían cerrado todas las puertas de salida al exterior como práctica habitual para evitar robos.
En 1909 Nueva York y Chicago ya acogieron actos denominados “Día de la Mujer” organizados por Corinne Brown y Gertrude Breslau-Hunt, destacadas solialistas luchadoras por los derechos femeninos. Al año siguiente, en Europa tuvo lugar la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas celebrada en Copenhague con la asistencia de más de 100 mujeres representantes de 17 países. Los actos se fueron ampliando cada vez más hasta que en España, en 1936, tuvo lugar por primera vez una reunión de tal magnitud. No obstante, no fue hasta 1975 cuando la ONU (Organización de las Naciones Unidas) institucionalizó el 8 de marzo para conmemorar las acciones del Día Internacional de la Mujer y en 1977 se declaró Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.
    Han sido muchas las mujeres que se han unido a lo largo de la historia para que en la actualidad el sexo femenino tenga esa “igualdad” tan deseada frente a los hombres. Afortunadamente, hoy podemos acudir a la universidad eligiendo estudios, realizar trabajos que antaño estaban sólo destinados a los hombres y, por supuesto, trabajar fuera de casa. Pero no nos engañemos, todavía queda mucho por lograr. Existe una marabunta humana de féminas que queremos que se nos escuche y que no nos prebendan ningún beneficio del que no seamos acreedoras y al que no tengamos derecho. Trabajamos en casa y mantenemos en pie nuestras empresas o trabajamos con eficacia y eficiencia por cuenta ajena pero tenemos todavía demasiado camino por andar: las dificultades en la conciliación laborar para las mujeres abren brechas tan grandes que a veces les impiden optar a un puesto de trabajo digno, la desigualdad salarial obliga a una fémina a trabajar 84 días más al año para ganar lo mismo que un hombre, la contratación de una mujer suele tener reglas precarias o a tiempo parcial y las tasas de paro femeninas son muy superiores a las de los hombres. Pero hasta en el cobro de las prestaciones por desempleo la mujer sale también mal parada, ya que no están equiparadas entre unos y otras. Tal vez las mujeres no tengamos familias que mantener, recibos que pagar, hijos que alimentar o no seamos merecedoras del derecho a acceder a tener viviendas dignas.

    La constitución española de 1978 recoge en su artículo 14 la igualdad ante la ley de las mujeres y los hombres prohibiendo la discriminación por razón de sexo. No obstante, creo que deberán pasar todavía muchos años y continuar con las reivindicaciones para que se suprima cualquier diferencia o desigualdad que exista entre sexos. El Instituto de la Mujer reseña con gran acierto que tal y como aseguraba Montesquieu “el nivel de democracia de un pueblo se mide por el grado de libertad de sus mujeres”.     

lunes, 22 de febrero de 2016

¡APOYEMOS LA LUCHA FRENTE AL CANCER!, por Rhodéa Blasón

Los seres humanos no tenemos otra forma de reivindicar cierto socorro más que haciéndolo visible por medio de dedicarle una jornada de unidad social. Se hace con multitud de dolencias reiteradamente y con las que la inmensa mayoría de la población está intensamente involucrada, por unas razones u otras, y colabora de forma altruista, con su tiempo y su dinero. Pero parece que en algunas enfermedades no se da avanzado con suficiente celeridad y, después de muchísimos años, no se encuentra sanación efectiva. Todos sabemos que el día quince de febrero se desarrolla la fecha de la lucha contra el cáncer infantil, al igual que durante los trescientos sesenta y cinco días del año hay fechas dedicadas a otros tipos de padecimientos cancerígenos. Estoy muy de acuerdo con concienciar a la sociedad para que colabore, cada uno con y como pueda, para tratar de encontrar un remedio que evite esta lacra. ¡Toda ayuda es poca!. La humanidad, por completo, está mentalizada y apoya las múltiples campañas de sustentación frente a la lucha para vencer el cáncer.
Hasta aquí podemos estar todos de acuerdo. Pero yo, que por desgracia he visto morir a tantos familiares míos de cáncer, me pregunto. ¿Qué pasa con la investigación en busca de soluciones acertadas? En este país tenemos unos investigadores inteligentes, dispuestos a trabajar duramente frente a este mal, concienciados de que tiene que existir cura y que trabajan con ilusión y afán, pero es muy triste decir que esos mismos científicos, jóvenes con ganas de contender y mayores con gran sabiduría y experiencia, ven como se les cierran las “puertas” para poder realizar su trabajo con dignidad y éxito: se les arrebatan las líneas principales de investigación por “falta de presupuesto económico”, no tienen mecanismos ni recursos en los laboratorios “porque actualizarlos supone un gran dineral” (parece que es mejor que permanezcan obsoletos), …Y, al final, nuestros excelentes estudiosos contra el cáncer ven todas sus ilusiones, puestas en encontrar remedios, malogradas y deben emigrar al extranjero en busca de nuevas expectativas laborales.
Supongo que como ha sido demostrado en determinadas afecciones existen infinidad de males en los que hay intereses creados para que no se encuentre remedio alguno, ya que existen empresas que ganan más con enfermedades cronificadas que con las extinguidas, políticos que no piensan en mantener laboratorios actualizados o investigadores en su propia tierra, trabajando para erradicar esos padecimientos que ya no deberían existir, tal vez porque es más importante invertir en armas que en curas médicas, …Realmente es triste que en pleno siglo XXI todavía no pueda haber cura total frente al cáncer, aunque felicito a todos los especialistas y estudiosos médicos, quienes trabajan de manera silenciosa, y que ponen sus conocimientos al alcance de los enfermos dándoles cada día más expectativas y calidad de vida, a ellos y a sus familiares. Apoyemos la lucha frente al cáncer.

domingo, 21 de febrero de 2016

LOS DERECHOS SOCIALES DE LAS MUJERES, por Rhodéa Blasón


      La lucha de los derechos sociales de la mujer no se fraguó en un pequeño período de tiempo. Todo lo contrario, en nuestra historia ha habido féminas que han expuesto en numerosas ocasiones su vida durante largos años, incluso generaciones, para que en la actualidad podamos disfrutar de una supuesta equidad colectiva frente a los hombres. Y digo supuesta porque, por desgracia, la justicia comunitaria de las mujeres está sumida en una espiral de confusión y extravío de los derechos sociales femeninos que hace que las estadísticas indiquen que nuestra igualdad, que adquirimos a costa del sufrimiento y valentía de señoras que antepusieron sus contiendas personales, familiares y laborales a unas vidas pacíficas, se vea mermada de manera silente y sin quietud.
      Las mujeres le debemos el poder acudir a las urnas a depositar nuestro voto libremente a Clara Campoamor, una firme defensora de los derechos de las mujeres, quien en su carrera política consiguió que se estableciese la “no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos e hijas habidos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio y, lo que más le costó el sufragio universal (voto femenino)”, que hubo de ser debatido en las Cortes españolas. La votación se realizó por sufragio universal masculino, aunque a las mujeres se les reconoció el derecho al sufragio pasivo, por lo que pudieron presentarse como candidatas. Eran sólo tres: Clara Campoamor, Margarita Nelken y Victoria Kent. La primera y la última tuvieron un destacado protagonismo en los pactos anteriores y durante el debate sobre la concesión del derecho del voto a las mujeres. Consiguieron los apoyos de algunos hombres que creían que las mujeres nunca serían merecedoras de depositar en las urnas una lista de votación y lo hicieron gracias a la argumentación positiva de ambas que luchaban con tesón por sus ideales. En aquellos momentos eran muchos los machos que pensaban que las mujeres no sabían pensar ni tomar decisiones y que su terea era la de traer hijos al mundo para que perdurase su linaje.
      La vida de Clara Campoamor fue una vida difícil: huérfana de padre trabajó de costurera con su madre, hizo de recadera y dependienta en comercios, y fue telefonista. Su mente inquieta y aperturista le señaló que la mejor manera de tener trabajo fijo era presentándose a las oposiciones del Cuerpo de Correos y Telégrafos. Su inteligencia avanzada y su gran capacidad de aprendizaje le ayudaron a que sacase el número uno en los exámenes y se convirtiese así en funcionaria. Trabajaba y enseñaba a leer y a escribir a las mujeres que no habían tenido la oportunidad de mejorar socialmente como ella. Continuó sus estudios hasta hacerse abogada. Su madre, que era modista, le confeccionó un hermoso traje para que lo luciese el día de su exposición en las Cortes a favor del voto femenino. Era una mujer conciliadora y negociadora que consiguió, que a partir de entonces, las hembras tengamos unos derechos sociales que si no logramos sustentar pronto comenzaremos a perder.
      Conseguir el voto para la mujer, en la Constitución de 1931 durante la Segunda República, la extenuó intelectual y socialmente, y acabó con su carrera política en España. Al estallar la guerra civil se exilió a Lausane en donde murió ciega y víctima de un cáncer. ¿Qué pensaría hoy esta gran mujer al ser sabedora de que las damas cobramos menos por ejercer el mismo trabajo que los hombres? ¿Qué sentiría al saber que algunas empresas hacen firmar contratos a la mujer en los que se comprometen a no tener hijos, padres a su cargo o maridos enfermos a los que cuidar? No voy a seguir poniendo ejemplos, que serían demasiados, de lo que ocurre en la sociedad laboral actual. Yo he tenido la suerte de que nunca he cobrado menos que un hombre por ejercer el mismo trabajo, pero me encolerizaría notablemente que mi hija tuviera que sucumbir ante tal precaria situación laboral o que tuviese que elegir entre ejercer su derecho al trabajo y el derecho a ser madre.

      Existe una generación intermedia que piensan que los derechos nacen con ellos y que las mujeres nunca hemos vivido mejor, pero yo no estoy de acuerdo y no me gustaría que nadie vilipendiara o agraviase laboralmente a las jóvenes de mi familia. Sería un insulto a nuestra inteligencia, a nuestros derechos sociales y al arduo trabajo realizado por Clara Campoamor.

miércoles, 3 de febrero de 2016

LA MIRADA
¿Cuántas personas observamos con brillo de felicidad en su mirada? Es una atribulada realidad comprobar que cada vez son más excasas. La existencia sólo es fácil y asequible para una reducida fracción de la sociedad, pero la mayoría de los seres subsistimos con un “cofre” abrumador sobre nuestras espaldas que carga con nuestros problemas, incertidumbres, tormentos y aflicciones que nos perturban el alma. Algunos propios de la vida cotidiana, otros, más trágicos, causados por la salud, y, en la mayoría de las situaciones, creados por nosotros mismos ¡ilusos de la vida!. No sabemos vivir con sencillez y coherencia, lo que nos atormenta son pensamientos egoistas, avaros, envidiosos, mezquinos y arribistas que nos impiden presentar esos rayos luminosos de dicha y prosperidad en nuestros luceros. Para vernos colmados de fortuna y satisfacción debemos ser personas abiertas y afables, sin malos sentimientos ni pensamientos, que lo único que hacen es intrigar en nuestra mente consiguiendo muy pronto nuestra infelicidad, y, por supuesto, debemos separarnos de tantos seres taimados como conviven en este mundo.
En la calle principal de localidades pequeñas en las que todos los habitantes se conocen entre sí uno puede ver a muy pocos paseantes, los que observa llevan la cabeza gacha y su mirada fija en las piedras que pisa o con cascos en las orejas, no sé si escuchando música o la radio, pero sin dirigir sus ojos a nadie en concreto. Parece que los seres humanos nos escapamos unos a otros; no nos interesa relacionarnos para que nadie conozca nuestras miserias mundanas del día a día y no nos damos cuenta de lo importante que es apoyarnos férreamente. El ser humano es en sí mismo un ser social y la sociedad consiste en que las personas que convivimos nos relacionemos unas con otras de forma digna y ateniéndonos a las normas de la urbanidad y la buena educación. Pero , ¿qué difícil es alcanzar la interrelación entre las personas? No nos hablamos, no nos escuchamos, no nos vemos, no miramos de frente a los demás y, de esta manera, y sin brillo en los ojos, los seres humanos lo único que conseguimos es empobrecernos humana, cultural, intelectual, social y emocionalmente. Crearemos una sociedad que se paralizará por falta de sociabilización, de comunicación, de empatía,… Viviremos en un mundo al que le falten los “goznes y los pernios” necesarios para continuar nuestra necesaria evolución natural, por lo que los “engranajes” comenzarán a rodar al revés e iremos socialmente a la zaga de otras comunidades.

jueves, 20 de agosto de 2015

"EN OCASIONES VEO MUERTOS" (RHODEA BLASON)



                Los ojos cerrados y hecha un ovillo en el lecho espero que se me pase la angustia producida por el sueño recurrente que me mantiene encerrada en esta maldita celda del Hospital Psiquiátrico. Llevo días sin probar bocado y escondiendo la medicación bajo la almohada para luego tirarla al retrete. Pobres ilusos los enfermeros cuando me la traen, no saben lo fácil que resulta ocultarla en la boca. Hace años que aprendí que una vez que cierran la puerta con llave permanecen tras de ella comprobando que no me levanto del lecho para tirarla, por eso, tumbada de cara a la pared, dejo caer las pastillas antes de que se deshagan en mi boca con la saliva y las pongo debajo del cabezal en el que reposa mi cabeza. Tras horas así las arrojo al excusado y tiro de la cadena mientras observo como el agua se las lleva con su remolino.
                Oigo abrirse la puerta que me separa del pasillo y siento el repiqueteo de los inconfundibles tacones de mi doctora contra el suelo taladrándome el cerebro. Es una mujer hermosa, cálida y dulce. Me giro en el lecho sobre mí cuerpo y ella  me coge la mano derecha:
                -Isis -me dice con su suave voz- tienes que ponerte bien. Quiero que puedas levantarte de la cama y que mejores. Voy a ajustarte el tratamiento para que pronto te repongas, ¿de acuerdo?
               -Ja,ja,ja, ¿reponerme de qué? si yo me encuentro perfectamente, le respondo rápidamente
               -Veo que las pastillas que te he recetado no te levantan de la cama en la que permaneces todo el día. Yo sé que estás bien, pero quiero que estés mejor
               Me erguí de la cama, haciendo retroceder rauda a mi galena y le espeté duramente en la cara:
               -No sé qué manía tiene con que no me encuentro bien. Estoy perfectamente. Lo único que me ocurre es que en ocasiones veo muertos y hablo con ellos porque me entienden perfectamente.
               Entraron los enfermeros y, a pesar de mi resistencia, me pusieron una inyección a la vena tras la que me quedé profundamente dormida.


             Más jueveros en: http://charocort.blogspot.com.es/…/convocatoria-para-el-jue…

jueves, 13 de agosto de 2015

EL LARGO CAMINO RECORRIDO

 

          Una mariposa blanca me persigue durante la época estival. Revolotea ávida alrededor de mí. Es el símbolo del largo camino recorrido sin el ser que me trajo a este mundo y de su cercana presencia. La bella mariposa vuela como mis recuerdos; sus espléndidas alas no dejan de recordarme unos ojos infinitos que conocían mis más profundos sentimientos. La presencia de la mariposa blanca hace que mi Madre esté siempre presente: su dulce aroma, su fascinante sonrisa, sus blancas manos, sus profundos ojos, ...Un largo recorrido sin Ella que ha transcurrido como el viento que mece a la mariposa blanca,  hacia adelante y hacia atrás, con sonrisas y lágrimas, con sal y azúcar, con calor y frío pero sintiéndola en cada segundo de mi vida aportarme toda la fuerza que necesito para sobrevivir.
          La mariposa blanca me transmite sentimientos y emociones difíciles de transcribir, pero es un gran regalo de la Naturaleza que me ayuda a recorrer la senda de la vida.


     

miércoles, 22 de julio de 2015

Una sociedad deshumanizada

13-07-15
Rhodéa Blasón¿La sociedad en la que vivimos sería recuperable? Los seres humanos estamos tan deshumanizados que engendramos en nuestro entendimiento la soberbia ilusión de que atesoramos la totalidad de los derechos sociales, morales, existenciales, económicos, culturales, … dogmatizando este pensamiento y sosteniéndolo como modelo de superioridad frente a los demás. Este cáos social surge del pésimo modelo educacional que les estamos inculcando a nuestros vástagos, a quienes por no comunicarnos y compartir experiencias con ellos preferimos darles esparcimientos individualizantes con los que perjudicamos notablemente su capacidad de relación con sus semejantes. Verdaderamente, yo concibo la esperanza de que nos volvamos más humanos, en el amplio sentido de la palabra. Que apliquemos los valores fundamentales de la ética para que la humanidad sea distinta, más próxima, más deseable, con más moral, más terrenal y que tengamos presente que los hombres somos individuos efímeros y que en el momento de nuestro óbito no nos valdrán de nada ninguno de los derechos que creíamos tener durante nuestra existencia.
¡Todos deberíamos implicarnos por ser mejores personas y aprender a valorar los elementos pequeños que nos regala la vida!. Los progenitores no sólo estamos para traer retoños al mundo sino para implicarlos desde su más tierna infancia en los valores de la equidad que debemos a nuestros semejantes. Todos departimos sobre los derechos que nos amparan, pero y ¿los deberes?, ¿quiénes los ponemos en práctica?. Si los padres no educamos a nuestros hijos exponiéndoles sus deberes para con la sociedad y dedicándonos a ser un patrón positivo de las obligaciones, responsabilidades y grado de compromiso que le debemos a la ciudadanía, ¿qué grado de memez y majadería podremos llegar a alcanzar?
Los procreadores damos un ejemplo pésimo a nuestros descendientes con la consigna de “y tú más”. ¿Para qué?. Yo no creo en las clases sociales, salvo económicas que sí existen, por desgracia, pero culturalmente nos hemos quedado obsoletos y sin preocuparnos para nada de aprender. Sobre todo de adquirir conocimientos sobre lo que es la Vida. Para recuperar a nuestra sociedad de esta situación moribunda habría que volver a enseñar a los padres y a los abuelos que se creen que sus hijos o sus nietos sólo tienen derechos. Efectivamente todos tenemos derechos, pero también obligaciones y mientras no lo comprendamos nuestra sociedad y nuestra propia humanidad perderá algo tan importante como su propio valor, mérito, interés, atractivo y provecho. Nos hemos convertido en una comunidad agonizante y mortecina menguada de una factible probabilidad de rescate, redención y libertad. Somos una sociedad deshumanizada.
Rhodéa Blasón.

lunes, 6 de julio de 2015


La vida plena

04-07-15
Rhodéa BlasónLas apariencias engañan. Las imágenes, el aspecto, las fachadas pueden llegar a ser un fraude mayúsculo y existen seres humanos que utilizan ese exterior como treta de seducción, artimaña de confusión económica, ardid de fraude empresarial, señuelo de fascinación erótica, timo de engatusamiento ficticio, … Hay infinidad de modelos para proceder conforme al resultado que se quiera alcanzar y a los objetivos que se estipulen e investiguen por quienes ponen en práctica estas engañifas con el fin de obtener beneficios de cualquier índole y sin concernir sacrificios ni riesgos. Sinceramente, el ojo humano es capaz de traicionar a su propietario desafiándole con los lances más inverosímiles jamas discurridos, calculados o sospechados. Exactamente idéntico que un prisma de cristal puede descomponer la luz en multitud de colores, según los reflejos lumínicos que le afecten, nuestros luceros pueden observar situaciones imaginarias, engañosas, utópicas o inexistentes, pero que verdaderamente intuimos como legítimas.
Lo que vemos no siempre es la realidad verídica. ¿Ver o creer ver?. La respuesta es arduamente dificultosa de descubrir. La imaginación recrea coyunturas que desorientan nuestro entendimiento transportándonos a errados dictámenes. Tales como las difamaciones o infundios que causan la pérdida de la honra de otros seres tras el menoscabo de calaveras o depravados que no distinguen si ven o creen ver. Desafortunadamente continúa perdurando este paradigma de anormalidad colectiva como pauta a persistir independientemente de la clase social, linaje, edad, formación,… Departir sobre lo que nuestra vista nos aparenta haber advertido sin comprobación que le dé certeza alcanza potestad de pernicioso y perverso, y acostumbra a exteriorizarse en perfiles taimados y ladinos que, consciente o inconscientemente, perpetran y urden estropicios exagerados y crueles en seres humanos con un entendimiento cerebral excesivamente endeble y pusilánime.
Los sujetos de carácter hercúleo no son bien vistos por gran parte de la humanidad. ¡Ni ven ni creen ver! Se esfuerzan en sus tareas, se afanan en consagrar tiempo fructífero con su pareja y su prole, se esfuerzan en cultivarse culturalmente, existen para comprender el “ser y el estar” en su subsistencia, …no tienen oportunidades para desaprovechar ni segundos vitales que malbaratar. Esto tan evidente no es advertido por ignorantes y ramplones que “llevan y traen” maledicencias y chismorreos de quien les sabe necios y no les tolera su impertinente intención de dominio, ni les consiente percatarse de sus acciones. Eludir estas gentes les produce un daño irreparable en su condición humana, ya que se saben ultrajados y agraviados por quienes ellos pretenden humillar y calumniar. Son como parásitos que si no se nutren de las acciones de otras personas agonizan hasta sucumbir. ¡No permitamos que puedan con los seres humanos que tenemos vidas plenas!
Para conseguir una vida plena. Seamos felices, orgullosos de nuestras acciones, sorteemos y apartemos de nuestra senda a quienes con malicia persiguen saber de nosotros para vilipendiar la conducta con la que procedemos. Nunca alcanzarán contento ni prosperidad porque no se crean su propio trayecto de vida. Permanecerán vacíos de sentimiento, conocimiento y actitud.
Su fachada exterior será pura apariencia, pero su corazón se convertirá en el de menesterosos ávidos de lograr la vida ajena que perseguirán sin pasar de ser meros cicateros y miserables.
Rhodéa Blasón.

viernes, 3 de julio de 2015

Las sensaciones personales

27-06-15
Rhodéa BlasónLas sensaciones. Durante nuestra corta o dilatada existencia no renunciamos a la recopilación de sensaciones que nos transmiten emociones y nos proporcionan vestigios trascendentes en nuestra alma y en nuestro corazón. Mientras deambulamos creando nuestra historia incoamos un cofre personal e inherente a nuestra persona colmado de impresiones, corazonadas o presentimientos que se va incrementando y engrosando según las primaveras que festejemos y que nos atiborra de experiencias, unas provechosas y otras molestas, de las que tenemos la misión de extraer los destacados beneficios que nos brindan para que nuestra vida no se vea menoscabada por los aconteceres nocivos, de los que debemos aprender, pero exprimiendo su savia hasta llegar a la conclusión de que no son viables en un caminar recto y justo.
Sus sensaciones. Hay quien vive creando quimeras por donde pasa por la simpleza de su existir valdío, yermo y sin ocupación, salvo la curiosidad por los otros seres humanos. Claro está que siempre es más fácil criticar “la paja en el ojo ajeno que en el propio”, aunque este rebose rastrojos. No obstante, de todos es sabido que los lelos y cretinos han existido siempre y persistirán en el tiempo porque no les interesa formarse culturalmente o dedicarle tiempo a su familia, sin vituperar, juzgar o murmurar sobre las personas que habitan en su contorno.
Nuestras sensaciones. El Camino personal debe ser firme, íntegro y equitativo; deberemos obviar las maledicencias que sólo causan infelicidad a quienes las refieren y prestar esmero y deferencia ante los dictámenes de nuestro conocimiento sobre las sensaciones que nos aportan los demás. Hay personas que contagian felicidad y esmerada armonía, mientras que otras infectan al prójimo con sus calumnias y fingimientos. Acerquémonos a las primeras para que su dicha se vincule a nosotros, y distanciémonos de los segundos para que no nos emponzoñen ni inoculen con su inmoralidad e iniquidad mental, ya que nunca serán capaces de salir del obscuro tunel en el que trazan su itinerario vital.

domingo, 28 de junio de 2015

¿Sal o azúcar?

19-06-15
Rhodéa BlasónNuestra existencia es un compromiso que nos obliga a subsistir con responsabilidad, seriedad y madurez. No seleccionamos ni escogemos el instante, el linaje, ni el emplazamiento en el que iniciamos el trayecto de la vida. Arribamos al planeta despojados de opulencias o fortunas, aunque tras el alumbramiento el recién nacido portará el lastre de azúcar o sal que conservará y acarreará mientras viva, conforme le atribuya el clan que le dé sus apellidos. Evidentemente las coyunturas que deba sortear vigorizarán la energía con la que desafíe las dificultades y contrariedades que puedan transformar su posición y circunstancias naturales en propicias o dificultosas.
¿La sal o el azúcar? No hay autoridad suprema en la tierra que pueda permitirse o facultar dictamen alguno ante tamaña alternativa. El seno de la familia y las disyuntivas que rebasemos hasta el trance de nuestro deceso harán más agria, afligida o amarga la senda a seguir o más dulce, grata y afable el trayecto a transitar: ¡sal o azúcar!. Tal vez no nos demoremos excesivamente cavilando o recapacitando sobre esta controversia vital porque, pobres ingenuos, no sospechamos que la duración de nuestra vida consiste señeramente en un sucinto aliento: se interrumpe en un segundo.
¿Tribulación o bondad? Los seres humanos no reconsideramos ni intuimos que nuestro existir verdaderamente es tan exiguo, porque no incorporaríamos sal a las llagas del prójimo para incendiarlo de tortura y calvario sin interesarnos el suplicio que haya de tolerar o las tribulaciones ante las que tenga que sucumbir. Antagónicamente si a nuestros rivales les convidamos a la melosidad del azúcar les empujaríamos a replantear su antipatía y desavenencias trocándole de coraje y entereza para controvertir su desconocimiento en agradable benevolencia.
Responsabilidad, seriedad y madurez. ¡Amplios espectros de un mundo lleno de quimeras! Los mortales no nos conducimos conforme a estos atributos desde el prisma de la ética: no somos responsables moralmente y no aplicamos la seriedad ni la madurez en nuestro camino vital. Poseemos, y nos jactamos de ello, una ignorancia íntegra y totalmente supina de lo que la conducta moral nos reivindica y nos granjea hasta nuestro último aliento, sobrellevando sobre nuestros lomos circunstancias pavorosas y espeluznantes, inverosímiles para quienes poseen un proceder profundo e íntimo y acatan los preceptos más versados de las obligaciones de los hombres.

jueves, 18 de junio de 2015


¿Respeto o temor?

11-06-15
Rhodéa Blasón¿Respeto o temor?. Es una desventura que nuestra sociedad no sepa el significado de estos vocablos en la coyuntura convulsa en la que existimos. Pero es peor que la humanidad se estimule por tantos seres que confunden ambas palabras sintiéndose adalides en conciliábulos de zopencos y mentecatos. Amedrentan a quienes creen frágiles de carácter bajo el yugo de sus estulticias y algunos no se conforman con este atropello sino que consiguen maltratar de hecho a sus semejantes. Machos y hembras desafían y coaccionan neciamente y porfiando al resto de la humanidad por suponerse erróneamente seres superiores. Dentro de la familia humana no existen seres supremos venturosamente, sino individuos que tenemos la responsabilidad de Ser y Estar y coexistir armónica y correctamente unos con otros.
Respetar es querer, honrar, admirar, considerar, ennoblecer, … a quienes nos encandilan con una conducta y proceder encomiables. El respeto se adquiere con quehaceres y procederes ejemplares, pero esto los aviesos no lo disciernen ni intuyen por su carencia de ilustración y erudición. ¡No dejan de ser imbéciles mentales, espirituales e intelectuales!. Cuando estos débiles cerebrales fracasan en su existencia desarrollan un engrandecimiento propio ilusorio y ficticio que les hace proceder como palurdos y ceporros engatusando con su propia ignorancia a algunos y decepcionando a los más despiertos y avispados.
Temor es asombro, desasosiego, espanto, desconfianza, …Ningún talante firme se deja apabullar por mastuerzos sin cultura por muy prepotentes que quieran aparentar. El despotismo, el abuso y la dominación no son atributos de criaturas ejemplarizantes y deberíamos erradicarlos de la sociedad en la que vivimos.

martes, 2 de junio de 2015

Mi artículo semanal en el diario Cronica3
La Convivencia......¿UNA UTOPÍA?


¡Qué difícil resulta la convivencia entre los seres humanos! En el ámbito de las familias, de los trabajos, con los amigos, en situaciones de asueto, entre vecinos, …. en cantidad de coyunturas que enredamos inconfundiblemente los mortales. Convivir es respetar, tolerar, comprender, empatizar, forjar vinculaciones afines bajo lazos de educación, civismo y corrección.
Pero el impedimento de cualquier tipo de coexistencia o relación resulta de querer ser superior a nuestros semejantes, de no alcanzar la equidad en nuestras acciones para con los otros, de querer imponer nuestra voluntad sin pensar en los perjuicios que esto pueda originar en las demás personas, en soñar con una mansión monumental, mientras permitimos que se nos empequeñezca el alma, la moral y la voluntad.
¡Los seres humanos deberíamos convivir en armonía! Bajo las pautas de una esmerada educación no sería imposible que los individuos cohabitemos en concordia, pero con escasos abriles asimilamos obstáculos y traspiés que se agrandarán conforme cumplamos primaveras. Desde mocosos aprendemos la dificultad de las relaciones entre los humanos producidas principalmente por un afán de protagonismo desmedido, por nuestra exigua formación y alentada, en incontables oportunidades, por nuestros progenitores.
La convivencia en equilibrio …¿una utopía? La sociedad ha sido corroída por una marabunta de defectos y vilezas que han arraigado en ella y que no serán detenidos obviamente ni por la pátina de las mejores capacidades sociales, mientras no evolucionemos y renovemos nuestra ética. Debemos ser mejor personas desde lo más profundo de nuestro corazón, solidarizarnos con los problemas y situaciones vividas por los otros, …en definitiva, aliviar y restablecer la humanidad en la que existimos de la cantidad de pandemias colectivas que la asolan si deseamos que nuestros vástagos hereden una vida social mejor.

sábado, 23 de mayo de 2015

El lenguaje perdido

Artículo semanal que escribo en el diario  http://www.cronica3.com/
Los seres humanos tenemos cada vez más mermada nuestra capacidad de relación con nuestros semejantes. La fatalidad combinada con la ignorancia han logrado que se disipase el “don de la palabra”. No utilizamos con provecho el dominio, el vigor, la prerrogativa y la valía de nuestro amplio idioma, con su copioso, fértil, desbordante y pletórico léxico. Con una lingüística gramatical profunda y extensa de la que pocas lenguas pueden jactarse y vanagloriarse. La palabra es siempre nuestra mejor arma y un valioso escudo ante cualquier pauta o traza de afrenta o cuita. Con su utilización pertinente podemos protegernos, disculparnos, atacar, culpar, mandar, autorizar, permitir, dominar, amar, odiar, respetar, entretener, …
Mi progenitora aseveraba que “Con vinagre no se cazan moscas, sino con miel”. Invariablemente refería y citaba sin descanso esta inmemorial sentencia como procedimiento de negociación arbitrando con educación, cultura, cortesía, delicadeza, afabilidad y afecto la consecución de una meta o finalidad eludiendo, sorteando, precaviendo y obviando altercados, discusiones, enfrentamientos, disgustos, y enojos desagradables.
Causa profunda consternación, desagrado y repulsión ver la crispación que se revela a través de un individuo que sermonea, arenga o soflama a otro desconociendo las bondades de nuestra expresión oral. Entretanto, el buen conocedor, el experto, el avezado, el “maestro del habla” en su magistral diseño y estructura ocasiona una abismal, intensa y reflexiva satisfacción, complacencia, deleite, embeleso, encanto, ante su cultivada oratoria, inteligencia, erudición y sabiduría.
Es nuestra obligación, responsabilidad, cometido y compromiso con nuestra familia y sociedad que se emplee, maneje, apliquemos y beneficiemos acertadamente nuestro idioma. La cultura de un país se calibra y evalúa por la capacidad de conocimiento y entendimiento de sus ciudadanos, competentes para razonar, meditar, analizar y argumentar con educación, intelecto, comprensión y armonía. Ilustremos, preparemos y expliquemos a niños y jóvenes en el estudio de la didáctica de nuestra extraordinaria y fascinante forma de expresión para que se haga más conocida, utilizada, fuerte, recia y vigorosa.

miércoles, 4 de febrero de 2015

#DiaMundialcontraelCancer



 #DiaMundialcontraelCancer No soy persona de dedicar un día a algo concreto, aunque, en este caso, sí. Es una forma de reivindicar mejoras para los pacientes que sufren cáncer: mejores medios sanitarios, más personal especializado (que lo hay pero no llega), más terapias de comprensión de una enfermedad en la que se ha avanzado mucho afortunadamente, ....y muchas cosas más para los pacientes y sus familias. El cáncer es una enfermedad que conozco bien, ya que la han padecido las personas que me han dado la vida. Es una batalla en la que la positividad del paciente y los avances médicos hacen que, afortunadamente, sea superada ya por un elevado número de pacientes. Para quienes la padecen os deseo que tengáis ganas de salir adelante, para vuestras familias que os apoyen y estéis unidos. Pero a las instituciones sanitarias les pediría que se invirtiese mucho más en investigación médica, porque tenemos grandes investigadores que lograrían todavía mayores éxitos en esta y otras enfermedades, en vez de derrocharlo en cosas inútiles o en promesas en las que ya no creemos.   #RhodeaBlason

#DiaMundialcontraelCancer



 #DiaMundialcontraelCancer No soy persona de dedicar un día a algo concreto, aunque, en este caso, sí. Es una forma de reivindicar mejoras para los pacientes que sufren cáncer: mejores medios sanitarios, más personal especializado (que lo hay pero no llega), más terapias de comprensión de una enfermedad en la que se ha avanzado mucho afortunadamente, ....y muchas cosas más para los pacientes y sus familias. El cáncer es una enfermedad que conozco bien, ya que la han padecido las personas que me han dado la vida. Es una batalla en la que la positividad del paciente y los avances médicos hacen que, afortunadamente, sea superada ya por un elevado número de pacientes. Para quienes la padecen os deseo que tengáis ganas de salir adelante, para vuestras familias que os apoyen y estéis unidos. Pero a las instituciones sanitarias les pediría que se invirtiese mucho más en investigación médica, porque tenemos grandes investigadores que lograrían todavía mayores éxitos en esta y otras enfermedades, en vez de derrocharlo en cosas inútiles o en promesas en las que ya no creemos. #RhodeaBlason

martes, 13 de enero de 2015

LISTO EL PORTAFOLIO DE LA ANTOLOGÍA DE TERROR AMENTIA

    Antología Amentia pronto verá la luz. De momento os adelanto el portafolio. Participamos en este libro un gran elenco de escritores e ilustradores de terror. Mi relato se titula "El gemelo imperfecto" y la ilustración de este texto fue realizada por Cristóbal Rodríguez Fidalgo. ¡Un gran ilustrador que supo ver más allá de mis palabras! Gracias a tod@s los que formamos este libro. No os lo perdáis.

http://issuu.com/emusiaria/docs/portafolioamentia/1

viernes, 9 de enero de 2015

Booktrailer Antología AMENTIA






  Amentia es un libro de terror en el que participamos escritores e ilustradores de diferentes países. Mi relato se titula "El gemelo imperfecto" y ha sido ilustrado por quien mejor me conoce, mi hijo, Cristóbal Rodríguez Fidalgo. Estoy orgullosa de lo bien que ha sabido captar el entramado de un relato complicado. Gracias

jueves, 8 de enero de 2015

¡MALDITO PADRE DESGRACIADO!

“AY, SE FUE LA LUZ Y YA LLEVAMOS SIN ELLA 20 DÍAS …”

           En el hospital pediátrico "San Fernando" llevaban veinte días sin luz. No funcionaba el alumbrado general y tampoco los generadores de emergencia. Se habían derivado los ingresos pendientes de operación a otros centros hospitalarios para no posponer ninguna intervención prevista. También se trasladaron pacientes que necesitaban aparatos médicos para el seguimiento de su enfermedad, por lo que el hospital se quedó casi vacío. Tan sólo con aquellos enfermos que tenían afecciones de carácter menor y que podían ser atendidas a la luz de las velas.

           Todo este proceso de desplazamiento de pacientes suponía una grave carga económica para el hospital "San Fernando" como para los centros que acogían a los afectados para su recuperación. De esta manera, el director gerente de este sanatorio no dudó en ponerse en contacto con uno de los mejores electricistas de la zona pidiéndole por favor que acudiera a ver qué estaba sucediendo con la luz en la clínica ya que en cualquier momento podía llegar una urgencia que por tener que trasladarla vería su vida en peligro. El electricista le contestó con gran soberbia y prepotencia:

        -Yo en Navidades no trabajo para nadie, ni por dinero, ni por favor. Me gusta disfrutar de estas fiestas comiendo con los amigos

          El gerente del hospital, imploró, suplicó, ...pero nada le valió a aquel electricista que sólo pensaba en divertirse él. Ya en su coche, el director de la clínica pensaba sin cesar que en veinte días habían tenido mucha suerte de que no llegasen niños con afecciones que les hiciesen peligrar demasiado su vida, pero todo puede ocurrir.

          Aparcó el coche en su plaza y se dirigía pensativo a su oficina cuando una enfermera llegó corriendo a junto de él. Sus sentidos se pusieron todos alerta, sabía que sus malos presagios habían tenido un comienzo.

          -Se nos acaban de morir tres niños cuando ya habíamos hablado con el hospital "San Juan" que había aprobado su traslado.

          -¿Tres niños?, preguntó el gerente a punto de desmayarse, ¿cómo puede ser?

          -Son los hijos del jefe de la empresa de electricidad del pueblo que iban por el arcén de la carretera sin chaleco reflectante y los atropelló un coche. Dos murieron en el acto y otro al llegar aquí, cuando iba a ser trasladado.

          El gerente comenzó a llorar, pensando en lo que le acababa de decir tan despóticamente el padre de los tres inocentes muertos. Tenía ganas de volverse al restaurante en donde estaba comiendo y bebiendo con sus amigos y matarlo a golpes. ¡Pobres angelitos! ¡Maldito padre desgraciado!

          ¡El no merecía vivir, sus hijos sí!


 Más historias sin luz en:julianoelapostata56.wordpress.com/2015/01/04/este-jueves-un-relato/comment-page-1/#comment-2082